Nuestra Parroquia

Cáritas de Villarejo en el Día nacional de Caridad 2021

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

“En Cáritas devolvemos la dignidad que el sistema le ha quitado a las personas”

  • Los voluntarios de Cáritas parroquial de Villarejo de Salvanés inciden en la idea del Director de Cáritas Diocesana: “la caridad de la Iglesia no cierra”

  • Muestran su preocupación por el problema de la vivienda y advierten que la mayoría de los atendidos en este despacho sufren necesidades de este tipo

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Cuando a finales de marzo de 2020 casi toda España quedó paralizada por la pandemia del coronavirus, en el despacho de Cáritas de la calle Tres Cruces del municipio madrileño de Villarejo de Salvanés no hubo tiempo para detener ninguna actividad: había que seguir atendiendo a las familias. Es precisamente en esta etapa cuando se experimenta un aumento de necesidad alimentaria y así lo explican los mismos voluntarios: “Mucha gente que ya lo pasaba mal siguió viniendo, pero se sumaron quienes no podían salir del municipio a trabajar en negro”. Con esta cruda realidad que viven las familias más necesitadas nos enfrentamos al coloquio en este despacho de Cáritas Parroquial.

95644732_3235860916446728_7814769333820719104_n.jpgSon alrededor de diez voluntarios para atender mensualmente a 40 familias, 106 personas, 68 adultos y 38 niños. Todas ellas mujeres excepto un varón y algunas recuerdan los tiempos de Cáritas allá por los años 60: “Los Secretariados de Caridad Diocesana”, nombre que recuerda el párroco, presente en la entrevista. “Algunas llevamos desde que esto empezó, pero ahora hay que instar a los jóvenes a que tomen el relevo” , afirman poniendo como ejemplo que en Tielmes, municipio colindante, han cerrado el despacho por falta de personal dispuesto a ejercer la virtud teologal que es la caridad. En este sentido, el director de Cáritas Diocesana, Ricardo Ballesteros, ha remitido una carta con motivo del día nacional de caridad (domingo 6 de junio) que pone de manifiesto la responsabilidad que tienen los pastores de la Iglesia en su labor para concienciar al pueblo de Dios sobre la generosidad.

Cuando en pleno siglo XXI, y si se quiere en la sociedad del desarrollo tecnológico, el mundo actual sigue sin resolver el problema ancestral de las hambrunas, las crisis de subsistencia según economistas e historiadores, hay que preguntarse qué papel juegan otros grandes actores como los medios de comunicación o las instituciones públicas. A esa cuestión responden que trabajan codo con codo con MISECAM  y con la trabajadora social de Cáritas pero “hay atasco” y el personal es insuficiente. Aunque sí reconocen que el Fondo de Ayuda Europea para las personas Desfavorecidas (FEAD) les suministra alimentos de primera necesidad y cumplen con lo establecido, lo cierto es que en la cotidianidad de algunas frases se halla la verdad: “aquí sube todo menos los sueldos”. Detectan que las compras que realizan cada dos meses experimentan subidas progresivas pese a que los precios de los alimentos no tienden a subir según el Índice de Precios al Consumo (IPC), pero sí los impuestos a ciertos productos.

 “Los sueldos no dan para pagar una vivienda en alquiler, la mayoría de los atendidos no pueden hacer frente a gastos asociados a la casa o incluso se encuentran en asentamientos irregulares”, denuncian. Dan a entender que el problema de la vivienda, como el de la pobreza, es de carácter estructural porque al fin y al cabo no pasa nada nuevo cuando en el panorama nacional ‘mandan’ unos u otros.

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Llegados a este punto la cuestión de los medios de comunicación no es menos grave cuando es la espectacularidad televisiva de las colas del hambre la que lleva a cubrir una información y no la relevancia social del problema o la denuncia de cara a la comunidad que hay que reflejar. En el otro extremo, tenemos artículos que todavía inducen a pensar que Cáritas es un escaparate para ‘blanquear’ a la Iglesia Católica (Infolibre) o, según nuestros voluntarios, “los políticos atacan en ocasiones desde las instituciones”. Por este camino de perdición encontramos que lo que sigue vigente es la caridad cristiana y que Cáritas Diocesana de Alcalá de Henares ayudó el pasado 2020 a más de 92.000 personas y 30.000 familias, un 60% más que en 2019, según datos de la propia organización, con el agravante de que ha acudido mucha gente nueva y perfiles sociales inéditos como autónomos o personas con amplia formación académica.

“Tu puedes hacer el bien en cualquier otra ONG, pero la caridad cristiana es otra cosa. Esto lo hacemos por amor a Dios y al prójimo”, explican. “La virtud teologal de la caridad es la más importante para el cristianismo porque contiene en sí misma el primer mandamiento, amarás a Dios sobre todas las cosas, del que provienen todos los demás”, sentencian. La frase más impactante a la par que real la dejan a la hora de hablar del reparto de alimentos que realizan dos días a la semana: “En Cáritas devolvemos la dignidad que la sociedad le ha quitado a estas personas, es lo que se ve en cualquier reparto”. Cuentan que en el momento de dar los alimentos los ayudados experimentan que se les trata de igual a igual, sin miradas “por encima del hombro”, lo que dignifica enormemente a unas personas que pasan por una situación muy seria y que en la sociedad de hoy implica sentir vergüenza. La interacción social con un entorno que no les juzga es la clave para entender la frase “la caridad de la Iglesia no cierra”, porque no es un lema sino una realidad demostrable con datos. “Nos deja huella lo bien que se han portado tanto los comercios locales como el pueblo de Villarejo en sus donaciones”, dicen mientras muestran la despensa que almacena los víveres. También enseñan una habitación, denominada “el ropero”, en la que se encuentran ropas de todas las tallas y juguetes para niños que han sido  donados por los vecinos de Villarejo.

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Antes de despedirse comentan y comparan lo que era la fe en épocas pasadas. Para no caer en aquel cualquier tiempo pasado fue mejor de Jorge Manrique se alza una voz valiente que reivindica la eternidad de la fe. “Cuando ironizan sobre mi fe y me preguntan dónde está Dios, les digo donde hay Caridad y Amor allí está el Señor”.

Cáritas Parroquial de Villarejo de Salvanés quiere agradecer expresamente a ambas Farmacias, Mercadona, Ahorramás, Carnicería Miguel, Frutas Santi, ambas cooperativas Recespaña y Pósito, y a Vinos Jeromín su estrecha colaboración en la donación de alimentos

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