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El Soplo Divino

Quiso Dios usar el barro

para formar nuestro ser

y al barro infundió su aliento

como alma de un mismo ser.

 

Es el barro el que enterramos

al final de nuestra vida,

y su aliento es el alma

que al barro quedó fundida.

 

Con el paso de los tiempos

el barro queda desecho,

mezclado con nuestra tierra

entre piedras y barbechos.

 

Solo el soplo es inmortal

por ser aliento divino,

porque salimos de Dios

y con Él solo vivimos.

 

Es el infierno mortal

quien destruye nuestra alma,

pues junto al cuerpo estará

el soplo de Dios que ama.

 

Cada hombre es solo de Dios

y solo a Él le pertenece,

quien se condena y se pierde

a Dios solo le entristece.

 

A Dios le roba su ser,

que al principio nos donó,

quien por aceptar el mal

mata el aliento de Dios.

 

Esto solo es el infierno,

destruir el alma de Dios,

que como soplo divino

al hombre solo entregó.

 

Este cuerpo que ahora muere

será fundido en el alma,

cuando al final de los tiempos

todo recobre la calma.

 

Dios tomará lo suyo,

que al principio nos prestó,

y a ese aliento divino

fundirá el barro de Dios.

 

Y ya no seremos barro

sino parte de este Amor

que junto al Padre y al Hijo

forman nuestra Creación.

 

María Jesús Alcázar

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