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Sea amable, vivirá más

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Un nuevo estudio señala a la generosidad como la clave para una larga vida.

Cada vez más pruebas sugieren que compartir, trabajar de manera voluntaria o ayudar a otros puede ser positivo tanto para el voluntario como para el destinatario. Todas estas actividades son gratificantes emocionalmente, promueven el bienestar psicológico y una mejor salud mental. Según un estudio nuevo publicado en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences», la clave para una vida larga, saludable y feliz es ser generoso. Ser generoso brinda relaciones sociales más fuertes que lo hacen más saludable y feliz, y le permiten vivir más.noti8 14 09 20 noti 1

Dé más, reciba más

Mediante un estudio de treinta y cuatro países en todo el mundo, los investigadores sugieren que el intercambio intergeneracional y la longevidad están relacionados. Los niveles más altos de intercambio intergeneracional de recursos están vinculados con las tasas de mortalidad más bajas en una sociedad. Este tipo de intercambio incluye los regalos de una edad o generación a otra. Sucede entre familiares, como de padres a hijos, o mediante un sistema más formal, como las prestaciones de jubilación o la atención sanitaria que proviene de los contribuyentes. La transferencia de recursos no se trata solo de dinero. Se trata de compartir conocimientos, trabajar de manera voluntaria, o cocinar, atender y leer para los demás. «Al comienzo de la vida uno depende de los demás», comentó a «CNN» Tobias Vogt, autor principal del estudio de la Facultad de Ciencias Espaciales de la Universidad de Groninga, en los Países Bajos. «Es una buena idea ayudar a los demás a lo largo de nuestras vidas».

No se trata solo de dinero

«Lo novedoso de nuestra investigación es que, por primera vez, hemos combinado las transferencias de pago del estado y la familia y hemos evaluado el efecto», comentó en una nota de prensa Fanny Kluge, coautora del estudio y demógrafa del Instituto Max Planck, en Alemania. La generosidad ayuda a que las personas en las sociedades vivan más tiempo, independientemente del nivel de su riqueza. «Nuestros análisis sugieren que la redistribución influye en la tasa de mortalidad de un país, sin importar el producto interior bruto per cápita», señaló Kluge. El equipo de investigación calculó los pagos recibidos y entregados por cada persona con respecto a los ingresos de toda su vida. Para ello, analizó datos del proyecto «National Transfer Accounts», que incluye cuentas de más de sesenta países para medir cómo las personas de cada edad crean, consumen e intercambian recursos, y ahorran para el futuro. Los países de Europa occidental y Japón ocuparon las primeras posiciones en cuanto a intercambiar recursos y lograr bajos niveles de mortalidad. Francia y Japón, las sociedades con las tasas de mortalidad más bajas, intercambiaron alrededor del 69 % de sus ingresos de toda su vida. Por el contrario, países como China y Turquía, que intercambian menos del 50 %, duplicaron el riesgo de muerte para una persona mayor de 65 años en el próximo año. Los países del África subsahariana y del sudeste de Asia tuvieron tasas bajas de intercambio. En el año de la COVID-19 y las pérdidas importantes de recursos como resultado de la pandemia, los hallazgos son más relevantes que nunca. Nuestra capacidad de ayudarnos unos a otros y nuestra voluntad de compartir se vuelve aún más importante.

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