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Aprendan

austeridad 870x400Dicen que cuando Francisco Pi y Margall era ministro de Gobernación hubo de quedarse en el despacho una noche para terminar un trabajo, mandó venir a un conserje, y dándole dinero de su bolsillo le encargó que subiese algo de cena de una fonda cercana, barata y con buena cocina. El conserje, sorprendido, le dijo que a los altos cargos del ministerio siempre les subían la comida de los lujosos restaurantes Lardhy o Los Cisnes, que había un acuerdo con ellos y que luego pasaban la factura a los fondos del ministerio. Pi y Margall contestó con tranquilidad: "Verá usted, yo tengo por costumbre pagarme lo que como y ya está bien de comer de gorra. Nos pagan el sueldo para eso."

Tomen buena nota muchos de los políticos de ahora.

Cuentan las crónicas romanas que el político y general romano Cincinato se retiró del consulado y volvió a trabajar sus tierras de labor. Al poco, le visitaron los senadores para que ayudase a salvar al ejército acorralado por los enemigos equos. Volvió, venció, y torno a retirarse sin aceptar recompensas. Una vez más, cuando tenía ochenta años, volvieron a requerirle para ayudar a la república en una grave crisis. Acudió, solucionó el problema y de nuevo se retiró a sus sembrados sin aceptar honores.

Aprendan tantos políticos actuales aficionados a las puertas giratorias y otras prebendas.

Dicen que José Patiño, ministro poderoso de Felipe V de España, en su lecho de muerte supo que el rey le había nombrado Grande de España y comentó: "Me da vuestra Majestad sombrero cuando ya no tengo cabeza". Y se murió. Aunque había sido un hombre todopoderoso, la corona tuvo que correr con los gastos del entierro porque no tenía dinero ni riquezas.

Apúntense esto tantos jubilados de oro de la política actual.

Se sabe que Konrad Adenauer, el que fuera Canciller alemán, era un hombre austero. Cuando un comité de damas le visitó solicitándole que donase sus trajes usados para los más desposeídos, tuvo que contestar: "Lo siento, no puedo darles mi ropa usada porque la sigo usando".

Sigan ejemplo muchos políticos de hoy tan dados al boato y el despilfarro.

Por recordar sólo a alguien que aún permanece entre nosotros, es notable que el que fuera presidente de la República Oriental del Uruguay, José Mújica, viva hoy retirado en una granja sencilla, dedicado al cultivo de flores y dando ejemplo, cuando se le piden opinión, de sensatez, austeridad y honradez.

Aprendan tantos políticos de hoy, retirados o no, que andan escasos de sensatez, suspensos en austeridad y dudosos en honradez.
Aprendan, aprendan, aprendan, o hagámosles aprender.

Enrique Gracia Trinidad 

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