Villarejo

Entrevista a Gregorio Martínez Sacristán (Feb-2007)

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Esta publicación pretende ser un homenaje póstumo a nuestro paisano desde la redacción de Encomienda.

En enero de 2007 la revista Encomienda sacaba su primera portada a color, copada por dos grandes noticias que afectaban a dos de nuestros vecinos. Por un lado, Gregorio Martínez Sacristán era nombrado Obispo de Zamora. Por otro, Jorge González tras su éxito en el programa "Operación Triunfo" tenía también su recibimiento oficial en Villarejo. Junto a estas líneas se puede ver aquella portada.

Gregorio Martínez no tardó mucho en dirigir sus primeras palabras a los villarejeros. En la siguiente revista, la de Febrero de 2007, el director de la revista, Justo Pérez París, le hacía la entrevista que pueden ver a continuación...

El próximo del 4 de febrero de 2007, nuestro paisano, el sacerdote Gregorio Martínez Sacristán, será consagrado Obispo de la diócesis de Zamora. Cientos de paisanos y feligreses de las parroquias donde ha ejercido como sacerdote, le acompañarán ese día tan memorable para todos.

Gregorio, que es una persona sencilla, cercana, prudente, humilde, llano..., orgulloso de su origen familiar, de su pueblo y de su barrio, “El Pesebrebrejo”, ha querido tener la deferencia de dirigirse a sus paisanos y amigos por medio de esta entrevista que reproducimos a continuación.  

- Pregunta: ¿Cómo y cuándo recibió la noticia de su nombramiento? ¿Con qué ánimo la recibió? ¿En quién pensó?

- Respuesta: Recibí la noticia a través del Sr. Nuncio Apostólico el día 28 de noviembre. Mi padre estaba ese día ingresado en el Gregorio Marañón, y había estado la noche anterior con él en urgencias. Desde aquel día tuve que esperar en silencio hasta el 15 de diciembre en que se hizo pública la noticia. Una vez recibida, recuerdo que oramos juntos el Sr. Nuncio y yo en la capilla de la nunciatura; y ante el Señor, presente en el Sagrario, y del Nuncio renové la profesión de fe católica y apostólica.

Luego, al salir, caminé largo rato por la Avenida Pío XII, confundido, agradecido y sobrecogido, todo a la vez. Sentí una presencia especial del Señor no conocida hasta entonces, y que me acompaña todavía. Pensé, sobre todo, en mis padres, pero también en mis hermanos y sobrinos, a quienes tenía, en cierto modo, que abandonar ahora que quizás es cuando más me necesitaban. Sin embargo, como me dijo mi madre cuando supo la noticia: “hijo, como desde que entraste al Seminario, primero Dios”. Y esto otro: “Ahora me viene a la memoria todo desde que te concebí”.

NoticiaGregorio 400- Pregunta: ¿En qué momento y cómo sintió la llamada al sacerdocio?

- Respuesta: Toda la gente de Villarejo sabe que yo decía desde muy niño que yo quería ser cura. No he querido ser nunca otra cosa. Del Pesebrejo no era fácil esperar que saliera un cura, pero salió. Ahora resulta que el siguiente cura natural de nuestro pueblo, también es del Pesebrejo (Fermín); ¡Dios es así de sorprendente! Como dice san Pablo, Dios elige lo que no cuenta para confundir a lo que cuenta.

Nunca he sabido por qué esto fue así. Sí recuerdo siempre la imagen del buen sacerdote nuestro don José Aparicio, que me dio la Primera Comunión; solía verle todos los días subiendo por el Pesebrejo desde la Yesería hasta el Barrio Alto, visitando a los enfermos.

- Pregunta: ¿Qué recuerdos tiene usted de sus años en Villarejo?

- Respuesta: Recuerdo de mi infancia la gran familia que formábamos mis abuelos, mis tíos, los primos hermanos de mi padre y de mi madre. Recuerdo asimismo cosas como el campo, la vereda, el valle, las olivas, los veranos en Valdepardillos, donde estuvo mi padre. Pero también recuerdo las escuelas, donde hoy está la casa de la Cultura, y a don Mariano, don José y don Joaquín, maestros de mi generación; y a doña Josefina, la primera maestra de párvulos. Y a las catequistas que nos preparaban en el Convento para la Primera Comunión. Y siempre, siempre, el Convento y la devoción a la Virgen de la Victoria.

Luego, ya de mayor, recuerdo, sobre todo, el entusiasmo de toda la gente cuando fui sacerdote y la celebración de la Primera Misa, aquel inolvidable 23 de mayo de 1971, con el Convento sin bancos, abarrotado, como sardinas en lata. Villarejo me ha querido siempre mucho y yo a él. Y estoy muy agradecido a todas las buenas gentes de nuestro pueblo. En este recuerdo agradecido, quiero destacar a Julián París Obispo, sacerdote fallecido de nuestro pueblo, que tanto y tan bien nos ayudó y acompañó a mí y a mis padres siempre.

- Pregunta: ¿Qué recorrido ha seguido hasta llegar a ser obispo?

- Respuesta: Ingresé en el Seminario de Madrid en 1958 y estuve allí trece años, hasta que fui ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1971. Mi primera parroquia fue la de Colmenar de Oreja; ¡nunca les olvidaré! Después me enviaron a París a estudiar Catequética. Luego pasé dieciocho años trabajando en el Instituto Internacional de Teología a Distancia. Diez de aquellos años como director, viajé frecuentemente a todos los países de América, desde Méjico y Cuba, hasta Chile y Argentina; nunca de turismo, sino de trabajo. También estuve en África: en Mozambique y en Angola.

Finalmente, en el último tramo de mi vida sacerdotal hasta el momento, lo he pasado en la Delegación Diocesana de Catequesis y en la Facultad de Teología San Dámaso. Durante todos estos años siempre he estado vinculado a diferentes parroquias de la diócesis. Al mirar hacia atrás y ver todo este recorrido, siento un profundo agradecimiento al Señor y a la Iglesia en Madrid, que me ha acompañado siempre, y a la que debo todo lo que soy. Viniendo de cuna pobre y humilde, de lo que me siento muy orgulloso, nadie hizo por mí lo que gratuitamente hizo la Iglesia.

entrevistaGregorio- Pregunta: ¿Cree que la cercanía, en el trabajo pastoral, a monseñor Rouco Varela ha podido influir en su designación como obispo de Zamora?

- Respuesta: Cuando llegó el cardenal Rouco a Madrid, me llamó para encomendarme la difícil y delicada tarea de la Delegación diocesana de Catequesis. Yo le dije rotundamente que no. Pero él me contestó que me iba a obligar a ello. Y ya no tuve más remedio que aceptar. Luego, durante todos estos años, hemos mantenido una relación frecuente, afectuosa y cercana. Le estoy profundamente agradecido por lo que he aprendido con él. Pero no creo que haya influido en la designación.

- Pregunta: ¿Qué le espera en Zamora?

- Respuesta: En Zamora me espera, con los brazos abiertos, una iglesia de profundas convicciones de fe, recia y milenaria. Estoy conmovido y agradecido por cómo estoy siendo acogido. Luego vendrá el recorrido que el Señor quiera que hagamos en comunión todos juntos: el obispo, los sacerdotes, los consagrados y todos los fieles laicos.

Zamora está abierta para todos vosotros, queridos paisanos de Villarejo.

- Pregunta: ¿Qué mensaje daría a sus paisanos y amigos?

- Respuesta: En primer lugar, estoy muy agradecido, y también toda mi familia, por todas las muestras de cariño y afecto recibidas con motivo del nombramiento. Veo que me sienten de los suyos, como yo les siento de los míos, con orgullo.

Me gustaría, y así lo pido a la Virgen, que esta noticia sirva para afianzar más la fe católica que profesamos, no abandonándola nunca como si fuera algo innecesario y no de acuerdo con estos tiempos.

También deseo que no decaiga nunca la devoción a la Virgen de la Victoria, corazón de nuestro pueblo y punto de unidad y de encuentro de todos nosotros. Y que se acuerden de mí siempre ante ella.

Finalmente, que se trabaje siempre por el bien común de todo el pueblo, en armonía y en paz, porque es mucho más lo que nos une que los que nos separa; con el deseo de hacer de nuestro pueblo, el pueblo que se merece por su historia y sus buenas gentes. Aprovecho también esta oportunidad para enviar un saludo a todos los niños y niñas de entonces, de mi generación, que fuimos amigos, íbamos juntos a la escuela, y hoy ya todos poblamos canas.

(Entrevista realizada por Justo Pérez París)

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