La entrevista de Patricia

La Bodega de Quintín, un lugar para soñar

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La Bodega de Quintín esconde las raíces de una familia, de un pueblo. Alfonso, su propietario, nos cuenta su historia. "Hemos nacido aquí y este es el lugar en el que arranca todo", pero sería a partir de la muerte de sus padres, cuando él se quedara con la bodega, la cual describe como un lugar con mucho encanto. Es un complejo único, diferente con el carácter de la hija de Alfonso, Irene.

Su padre, también conocido en nuestro municipio como Quintín, se dedicaba a la elaboración y venta de vino, algo que ya heredó de generaciones anteriores. Proseguía Alfonso, "Cuando mi padre se independizó compró esta casa, porque tenía bodega construída", a partir de ese momento empezó a elaborar vino, en la bodega situada en la cafetería. Pero la casa escondía algo más, una bodega algo más grande con tinajas de barro cocido, donde originalmente se elaboraba el vino, pues la zona de arriba como bien nos explica Alfonso, "siempre ha estado dedicada al trasiego".

quintin3Por otra parte, incide en que esta bodega ha vivido dos épocas, la que él conoció, enfrente de la piscina había un lagar con una serie de bombeos, donde se preparaba el mosto hasta que derivaba en vino, para que en el mes de febrero se procediera a su venta.

La primera idea, reconoce Alfonso, no fue hacer hotel y restaurante, sino una vivienda para la familia, pero les pareció que “merecía la pena construir algo para disfrute de todos”. Por lo tanto, lo convirtieron en una zona pública, lo que requiere el cumplimiento de la normativa y el pago de impuestos muy exigentes. En definitiva, "Nos decantamos por la parte profesional".

No fue un trabajo fácil, transformar la casa de sus padres y antigua bodega en un hotel y restaurante les obligó a recurrir a la Dirección General de Patrimonio. "Ellos nos hicieron un análisis arqueológico en el que nos daban las pautas de lo que se podía hacer y lo qué no. De esta manera, conocimos su valor arqueológico". Como resumen, el propietario destaca que el informe databa al edificio del siglo XVIII, a lo que añade y resalta: "La bodega que apreciamos en la cafetería no era una bodega, sino que funcionaba como lagar, la verdadera bodega era la que encontramos en la planta inferior".

Otro de los elementos característicos, con los que cuenta el complejo, es el pozo. "Este era muy importante para la limpieza de la bodega". Pero si nos centramos en la planta subterránea, hay que señalar que los informes obligaron a despejar todos los escombros que la taponaban. "No sabíamos hasta donde podía llegar la cueva", añadía Alfonso, "Para ello tuvimos que sacar todos los escombros por el pozo". Todavía quedaban por delante negociaciones y mucho trabajo, pues "tuvimos que adaptarnos a la normativa sobre accesibilidad. Motivo por el que reutilizamos el del lagar". Lo combinaron a la perfección.

En esta planta, La Bodega de Quintín también cuenta con una nave polivalente. Su pared linda con la cueva, por lo que antes de proceder a su construcción tuvieron que proteger la cueva. Su utilización es muy diversa, para eventos, conferencias, comuniones, a modo de discoteca, sala de reuniones, etc.

quintin4Las obras tampoco fueron nada fáciles. En realidad, el proyecto lleva en la cabeza de nuestro protagonista ocho años, él lo diseñó todo. "Siempre estuvo esa idea en mi cabeza, pero dimos el paso hasta materializarlo. Primero tuvimos que ir a la Dirección General de Patrimonio, allí nos dijeron lo que podíamos hacer y lo que no". Un informe y obtuvimos todos los permisos para las demoliciones previas que tardaron hasta dos años. Razón por la que Alfonso se detiene en explicar que los permisos, los trámites y demás papeleos fueron los que más tiempo llevó y que por lo tanto retrasó su materialización.

El resultado es un edificio singular que conserva la tradición, gracias a la protección familiar, principal motivo de su arranque. Al hilo de la esencia de La Bodega de Quintín, Alfonso e Irene comentan "Nos gustaría que se mantuviera como un lugar singular, en ningún momento quisimos un bar de plaza, aquí se tiene que venir a propósito". En pocas palabras, “Queremos que se convierta en un lugar con clase”.

Sin embargo, comentan que se trata de dos negocios muy diferentes. Por ello, la clave, consideran, que es contar con profesionales expertos en cada sector. En la cocina y en la restauración explican que han optado por una persona que se ocupe de la gestión, pues a su actual cocinero no le da tiempo para hacer todo lo que quisiera, pero es joven y muy trabajador, por lo que depositan su confianza en él. “Ahora mismo nuestros pilares son la gente que trabaja con nosotros en los diferentes puestos”.

Si viajamos unos meses atrás, observamos que el complejo ha cambiado mucho y en muchos aspectos. Fue una boda la encargada de inaugurar La Bodega de Quintín, sin embargo al día siguiente se abrió al público con un éxito evidente, pues se llenó. Detrás de todo ello, Alfonso nos cuenta que estando ya en capilla todavía no tenían todo a punto. No ha pasado ni un año, pero todavía se encuentran en el ojo del huracán, no hay margen de error, “en este negocio las decisiones deben ser rápidas y eso es, a veces, duro”, así describe las dificultades del día a día. Pretenden hacer esa combinación entre tradición e innovación, aprovechando los espacios de los que disponen: terrazas, piscina, etc.

Avanza a pasos agigantados. Su hotel está teniendo una repercusión muy importante, ya que no solo se hospeda gente de la zona o españoles, sino que La Bodega de Quintín ha traspasado fronteras, en el pasado verano han pasado por sus habitaciones argentinos, italianos, polacos, americanos o japoneses. Hay clientes de todo tipo, hay quien viene para ver la bodega, para cenas románticas, para cata de quesos, de negocios, de paso, de vacaciones, etc. Las posibilidades son infinitas, aunque es cierto que les está ayudando mucho la publicidad "Hay una publicidad muy buena, ya no solo por el boca a boca, sino por una agencia especializada que se encarga de llevar nuestro nombre a otros continentes”.

quintin1Algo muy importante es no parar nunca de innovar, renovarse y buscar profesionales. Al fin y al cabo, son unos meses en funcionamiento y saben que las personas que trabajan aquí transmiten cosas al público. También añade: “Jugamos con una baza importante que es el lugar y su encanto, pero también es cierto que estamos aprendiendo en cada paso que damos”.

Cambiado un poco de tercio, Irene nos adentra en el hilo conductor del complejo, que como era de esperar es el vino y la bodega. Todas las habitaciones están identificadas con un pequeño metacrilato que se relaciona con alguna de las características del vino. La bienvenida al hotel nos la da un amplio recibidor, cuyas paredes están decoradas con un papel réplica del Pájaro que se come las uvas, una reproducción de unos trabajos que se encuentran en una galería londinense, cuyo autor es William Morris.

Si todo va ligado al vino, lo lógico es que posean una amplia variedad de ellos, solo que de Madrid. “Nuestra intención es promocionar los vinos de la zona. Quizá deberíamos tener los mejores de La Rioja, pero priman los de aquí, porque son buenos y cuando los prueban quedan encantados”.

quintin5En el último tercio, avanzamos por el recibidor para pasar a las habitaciones y hablar de sus características y capacidad de hotel y restaurante. El hotel cuenta con un total de once habitaciones, todas ellas son dobles con posibilidad de ser triples, de las once una es en suite. Hay cinco de las habitaciones simples que dan a la calle Toril y otras cuatro con vistas a nuestra terraza, las dimensiones entre ellas es la misma, tan solo varía el largo y el ancho, pero con los mismos metros. Por último, es necesario mencionar que también cuentan con una habitación para minusválidos, adaptada a sus necesidades. En su interior la decoración es muy variada, con cabeceros restaurados, bancos hechos a mano, etc.

En cuanto a los datos cuantitativos Alfonso comenta “El salón de abajo está disponible para 200 personas para que quede bonito y bien, aunque tiene más aforo. En el restaurante caben hasta 24 personas, el reservado de la bodega es ideal para seis e incluso hasta 10. El restaurante de barra hasta 30 o 40, pero en la época de más uso se queda integrado a la terraza y caben 80 personas”.

quintin2Todo está muy reciente, pero con buenas previsiones de futuro. Muchos aspectos se han mejorado, han dado una vuelta de 180º, ahora se abre todos los días con un menú diario de 11 euros y carta. “Obviamente tengo mis dudas, pero estoy muy animado. Todo es encontrar las teclas que hay que tocar, tenemos mucho a nuestro favor, el sitio es bonito y a la gente le gusta, sobre todo en tema de bodas, etc. Tenemos mucha ilusión”.

A la pregunta de oro, ¿Qué mensaje lanzarías a los vecinos de Villarejo?, Alfonso respondió: “Es un sitio especial en el que ofrecemos un servicio completo, comer, cenar, dormir, piscina, etc. Algo a lo que se le podría sacar mucho más partido son los desayunos en la terraza de abajo. Tiene unas posibilidades fantásticas y eso hay que aprovecharlo”.

patriciaPor Patricia Prudencio Muñoz

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