Historia de Villarejo

Sobre el Santuario de Ntra. Sra. de la Victoria de Lepanto de Villarejo de Salvanés

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Santuario de Ntra. Sra. de la Victoria de Lepanto

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Este mes de julio, la Revista Ayer&Hoy, en la sección Nuestro Patrimonio, ha publicado este artículo divulgativo escrito por nuestro historiador Luis Andrés Domingo, sobre el Santuario y Convento de Ntra. Sra. de la Victoria de Lepanto de Villarejo de Salvanés (Madrid). Esperamos que os resulte interesante.

Aquí se puede leer el artículo original en Contexto Cultural Gestión SL

Aquí se puede leer el artículo publicado en la revista Ayer&Hoy

EL SANTUARIO DE NTRA. SRA. DE LA VICTORIA DE LEPANTO EN VILLAREJO DE SALVANÉS

Luis Andrés Domingo Puertas

La razón de ser del Santuario de Ntra. Sra. de la Victoria de Lepanto en el municipio de Villarejo de Salvanés, es la célebre batalla librada el 7 de octubre de 1571 por las fuerzas navales de la Santa Liga, capitaneadas por D. Juan de Austria, contra la poderosa armada del Imperio Turco. La victoria acaecida en el Golfo de Lepanto tuvo gran repercusión en toda la Cristiandad y, entre las consecuencias de carácter simbólico y religioso, se cuenta la construcción de este templo y del convento franciscano anejo, así como el surgimiento de una nueva advocación mariana, la de la Virgen de la Victoria de Lepanto, que se convertiría en referencia religiosa de la localidad y de los pueblos de la comarca, alcanzando la condición de Patrona de la Villa.

El promotor de este Santuario y Convento, D. Luis de Requesens y Zúñiga, fue Lugarteniente de la Mar en la Batalla de Lepanto y, a la vez, Comendador Mayor de Castilla, cargo este que le vinculaba estrechamente con Villarejo de Salvanés como cabecera de su Encomienda. Fue precisamente aquí, donde dio cumplimiento a la promesa de construir un templo en honor a la Virgen tras la victoria en Lepanto. Para ello, aportó un terreno propiedad de la Encomienda y dotó económicamente el inicio de las obras tras conseguir todos los permisos y gestionar la fundación de una comunidad franciscana destinada a alojarse en el convento que se dispondría junto al templo.

Es conocida la estrecha amistad de D. Luis de Requesens y Pio V, el Papa que auspició la Santa Liga contra los turcos en Lepanto. El Comendador Mayor, había sido embajador del rey Felipe II ante la Santa Sede, por lo que su relación con el Pontífice era estrecha. Este vínculo propició que el Papa decidiese donar la imagen de la Virgen que iba a presidir el nuevo templo. Se cuenta que, dicha imagen, bajo la advocación de la Virgen del Rosario, fue ante la que el pontífice rezó el día 7 de octubre (Festividad del Santo Rosario) pidiéndole su intercesión a favor de la armada cristiana.

Lo cierto es que dicha imagen fue trasladada a Villarejo de Salvanés y, a principios de 1572, se encontraba ya en la Casa de la Tercia, donde hubo de esperar tres décadas a que el templo estuviese concluido. En agosto de 1572, el Papa Gregorio XIII, mediante bula y a petición de D. Luis de Requesens, cambió la advocación de dicha imagen que, a partir de ese momento, se veneró como Ntra. Sra. de la Victoria de Lepanto.

La imagen original fue destruida en 1936, siendo la actual una réplica que, no obstante, sigue focalizando el fervor mariano de los vecinos de Villarejo de Salvanés, que la consideran un símbolo de su identidad.

Las obras de construcción del santuario y del convento se desarrollaron entre el 23 de enero del año 1573 y los primeros años del siglo XVII. Se trata de un complejo monumental con características arquitectónicas típicas de finales del siglo XVI, concebido con sencillez de líneas y volúmenes que recuerdan los cánones herrerianos, y con una austeridad ornamental acorde con el espíritu de la Orden Franciscana.

El templo presenta planta de cruz latina, con crucero de brazos cortos y gran altura, rematado con bóvedas de cañón con arcos fajones sobre pilastras toscanas adosadas a los muros. La bóveda dispone de lunetos y molduras. Destaca la imponente cúpula que descansa sobre pechinas en el crucero y, en el ábside, la presencia del camarín de la Virgen, justo detrás del retablo. En la fachada lateral, sobresale una espadaña de ladrillo de grandes proporciones.

Del complejo conventual anejo al Santuario, destaca el recoleto claustro en torno al que se articulan las dependencias monacales. Es un claustro con arquerías y pilares, en el que se combinan la piedra caliza y el ladrillo, insinuando reminiscencias mudéjares.

Vista exterior del Santuario de Ntra. Sra. de la Victoria de Lepanto

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