El rincon de los refranes

Que no, que no, que la ley D’Hondt no vale para la España del 2020

BAT 8

   Creo que ya lo habré comentado en más rincones pero permitidme que lo vuelva a repetir. Si no cambiamos la ley electoral España es y será ingobernable. No se puede estar dirigiendo un país teniendo que pagar peajes cada vez que se quiera hacer algo.

   Ahora es Sánchez, pero mañana será otro y pasará lo mismo. Con este sistema solo podrá gobernar aquel político que no tenga principios y sea capaz de ceder todo lo que haga falta para seguir en Moncloa. Y lo curioso es que nuestro presidente lo dijo muy claro durante la campaña electoral, sabía que: “En creciendo los favores, luego crecen los dolores”.

    Y lo entiendo, ¿qué va a hacer? ¿Dimitir para que entre otro que tenga más tragaderas? Pues no, cede lo que haga falta y a seguir de jefe, y como en estos cargos lo más que les puede pasar es que no repitan, ¿para qué irse antes de tiempo?

    He leído que en Baleares va a desaparecer el español en la  educación infantil y primaria. Lo normal sería que el gobierno de España recurriera estas decisiones, pues difícilmente serán constitucionales, o aprovechando que se está gobernando a golpe de Decreto, uno más para parar esta carcoma que está acabando con la igualdad entre los españoles. Esperemos que así sea, pero es posible que dependa de la necesidad o no que pueda tener el inquilino de Moncloa para seguir allí.

    En España, hasta los virus están ideologizados. Si rebuscáramos en la hemeroteca las declaraciones de renombrados comunicadores se podría interpretar que el Ébola era de una mano y el Covid-19 de la otra.

      Sobre las sucesivas renovaciones del estado de alarma, creo que nos saldría más barato declararlo a perpetuidad, y solo pagar peajes por los favores cuando se quiera estar unos días sin él, por ejemplo en verano cuando se cierre el Congreso. Que por cierto, qué espectáculo nos están brindando nuestros representantes, removiendo en sus discursos la basura del pasado. Deberían saber que: “Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria”.

     Y sobre el ingreso mínimo vital, creo que nadie puede estar en contra siempre que se aplique con criterios claros y justificados, pero además que no sea a perpetuidad. Para aclararnos, que el Estado no se duerma en buscar soluciones para que la gente viva de su trabajo y no de la caridad, de lo contrario será: “Pan para hoy y hambre para mañana”.

    El problema es que da la sensación de que con este Decreto se está creando una nueva empresa y eso sería terrorífico para nuestra economía en un mundo globalizado. Y si se traspasa a las comunidades o municipios, serán inevitables las intervenciones caciquiles de proximidad.

   Toda legislación de reparto de dineros debe llevar adjunta otra de creación de la riqueza necesaria para sostenerla. Repartir el dinero que no se tiene, además de no ser sostenible, es de ingenuos.

A. M.-Treceño

  

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