Desde el Portazgo de Alharilla

Fotos para la historia. (2ª Parte)

 …Qué entrañable la Feria, la primera vez fui con mi tío Vicente a vender “la borrica”, las Fiestas, las recuerdo con nostalgia, también las de San Isidro en la Pradera, junto a los amigos del fútbol y todos los demás. De mis visitas a Villarejo, junto a mi amigo Luis Mora y los “intercambios” de Fiestas, entablé amistad con aquella pandilla de amigos y amigas Carlos, Ramón, Mariano, Juanjo, Miche, Isidro, Asun, Conchi, Mari Carmen, Rosi… ellas encantadoras, ellos entrañables, unos cachondos que además tenían unos padres maravillosos, “Vienen no sé cuantos a dormir”, “Pues vale”, colchones al suelo y una madrugada donde se dormía poco, más bien se seguía la juerga.

Páginas desdeTripas Libro FotosParaLaHistoria ok                Feria de Ganados de Villarejo.                 Mediados del siglo XX

Veo el grupo de la pandilla de Luci y Rosi amigas de Merce, algunas de ellas asistían a las clases de Corte y Confección de Rosi; “rondando” aquellas clases, surgió mi flechazo que aún perdura.

Los Rumberos los conocí en los desplazamientos del equipo de fútbol con Segundo Pololo, un artista si ganábamos euforia, si no se había dado bien, pues ánimo y después fueron animadores en los partidos con el bombo y la trompeta de Jilguero. Casi siempre se remataba donde Chorles Ahí estaba también mi amigo Victoriano Mora, cariño solo, chico de los recados, torero…

Están reflejadas fotos del castillo en su época de ruina, de deterioro, qué diferencia ahora dice mi hijo “Qué hermosura como está quedando” y me viene a la memoria, cuando pasé “a pichones” por una de aquellas ventanas en ruinas, después de un partido de fútbol, de chavales, hasta que venía el “Coche de Ruiz” hacíamos alguna, cuando vine con mi tío a la Feria me llevaron, los amiguetes “A huertas” no recuerdo con quien, pero dimos alguna vuelta. Las rosquillas de la Tía Javiera era un manjar que no perdonábamos, como se nos dio bien la venta de la burra, según dijo mi tío, compramos rosquillas para llevar a casa.

La churrería de Ángel y su mujer, después sus hijos, era otra visita obligada, años después eran asiduos en las Fiestas de Fuentidueña y de más municipios.

Aquí descubrí el frontón, viendo grandes partidos de pelota a mano, la petanca. Muchos domingos en la adolescencia “subíamos” los chavales al baile de la Callejuela donde tocaba la orquesta y también seguíamos a los conjuntos musicales Los Jóvenes, Los Phonis, recuerdo el baile de verano y los guateques. Aquí me viene a la memoria el gran Canastito cantante de los Jails de Morata, grupos animadores del verano y tantas fiestas patronales.

Últimamente disfruté de la solidaridad y la camaradería de los peregrinos al Cerro invitado por mis Páginas desdeTripas Libro FotosParaLaHistoria ok copiaCurso académico de 1952amigos Fran y Rafa, una peregrinación dura pero reconfortable en el aspecto de amistad, es un lujo tener de compañero de viaje a Feliciano un auténtico animador y una maravilla todos los demás preocupados en la intendencia de toda clase de alimentación y cuidados sanitarios, todo perfectamente organizado.

Repasando el libro de las Fotos para la Historia una y otra vez, veo a tantas caras conocidas a Calixto, a la pandilla de Victorio, Canana, Varela, Mariano “Calandria”, José Cachiporro, Gárate, Wilson, Luis el Rosqui, Peiro…

 

Viendo fotos de toros y fiestas recuerdo un año que de madrugada se organizó un “tinglao” para ir a la casa de Quintín entonces alcalde, que soltara las vacas, recuerdo el concierto de Miguel Ríos en la plaza de toros, tantas y tantas anécdotas, que gracias a la publicación de La Encomienda venían cada mes a la memoria.

Gracias, por tanto, al Director Justo Pérez (Delegado de Campo), a sus hijos, al Ayuntamiento, a los colaboradores por esta parte de Historia de Villarejo, que quedará en los anales “per sécula…”.

© 2019 Encomienda Mayor de Castilla. Todos los derechos reservados.Diseño y Desarrollo por José Julián

Search